domingo, 20 de marzo de 2011

Un mundo ideal

Un mundo en el que tú y yo podamos descubrir cómo vivir
sin que nadie nos lo impida.
Un mundo ideal que nunca pude imaginar,
donde ya comprendí que junto a ti el mundo es un lugar...
para soñar

Conoces a cientos de personas, sus huellas pasan y se borran. Y de repente la conoces a ella, una persona que te cambia la vida, cuya huella queda grabada a fuego en ti... para siempre.

¿Sabéis cuál es la diferencia entre estar enamorado y creer que lo estás?
Cuando crees que lo estás, pero no es así... te conviertes en una persona obsesiva. Te vuelves alguien que no se despega de ella, te vuelves alguien que vive la vida teniéndola a ella como centro, orbitando tú alrededor.
¿Pero sabéis qué? Eso no es estar enamorado. Y ya sé, por fin, marcar la diferencia entre el encaprichamiento "obsesivo"... y el amor.
Cuando te enamoras no es que no te despegues de ella, es que no dejas de pensar en ella y de disfrutar a su lado, sea como sea. No es que ella sea el centro de tu vida, es que forma la mayor parte de ella y, a la vez, en sí misma, ella es tu vida.

Cuando te obsesionas, sólo la ves a ella.
Cuando te enamoras, ves el mundo con otros ojos... los ojos de alguien que tiene a su lado a la persona a cuyo lado ha nacido para estar.

Cuando te obsesionas sufres de la compañía de los demás. Crees que cualquier persona a la que abrace te la puede quitar, que cualquier persona a la que le cuente sus cosas es mejor para ella, que a lo mejor para ella no es lo mismo que para ti.
Cuando te enamoras sabes que eres importante en su vida pero no eres el único en ella, que como tú tiene sus amigos, y los quiere, a su manera. Igual que tú a los tuyos. Cuando realmente te enamoras, no existen los celos... porque sabes que ella te ha elegido a ti, y te ha hecho una promesa. 

Cuando te obsesionas, no paras de pensar en qué pasará si la pierdes. En qué pasará si cualquier día te engaña, o toma una decisión negativa para vosotros, o para ella ya no es lo mismo.
Cuando te enamoras, sólo puedes pensar en pasar un día más a su lado. Y cuando ese día pasa, otro más. Y todo lo que piensas es en lo bueno, en esa persona, en su sonrisa, en cómo te mira, en cuándo os volveréis a ver.

Y es ahora cuando piensa que él nunca vio este blog como algo así... un diario donde anotar los empalagosos mensajes de su alma.
Fallen Dreams... ¿Realmente merece este nombre?
Sí... porque es el recuerdo de los sueños perdidos, sueños que ya no quiere cumplir porque ella está haciendo realidad todos los de su alma.

viernes, 4 de marzo de 2011

El Latir del Fuego

El corazón.
Dicen que el corazón late, impulsa la sangre por nuestro ser, nos da vida.
Pero, ¿sabéis? La sangre no es el aliento de vida más importante que da el corazón.

El corazón puede hacerte sentir lleno o vacío de vida.
Ya pueda impulsar más o menos sangre, puede hacerte sentir la persona más feliz o más insignificante sobre la faz de la tierra.
Puede hacer que desees que deje de latir, o que esos latidos no signifiquen nada para ti. Puede hacer que sientas que nada tiene sentido, que la soledad es tu mejor respuesta.

Pero también puede hacer que con un simple latido sientas calor el día más frío del invierno.
Puede hacer que otro corazón lata con más fuerza, el corazón de tu alma, que haga regocijar los latidos del otro, que te llene con un fuego iluminado con el resplandor de dos ojos. De sus ojos. Los ojos que te acompañan en tus sueños, los ojos de la persona que ha hecho latir el fuego en el corazón de tu alma.

lunes, 14 de febrero de 2011

Again


Sí, Again... Fallen Dreams ataca de nuevo.
En su día abrí este blog, hace varios meses ya. En honor a una chica que compartió un año, tres meses y 28 días de su vida conmigo antes de desaparecer... llevándose con ella risas, momentos inolvidables y, sobre todo, la mayor amistad que he compartido con nadie hasta este momento. Y también se llevó con ella las razones que la llevaron a alejarse de mi lado... dejándome sin pasar un solo día sin que los recuerdos de lo que pasamos juntos atraviesen mi mente.


Nunca he sido demasiado de blogs... y lo abrí en su día precisamente por ella, porque me lo sugirió, como una forma de sacar a relucir mis historias. Y yo dije... ¿Por qué no?
Pero no pasó mucho tiempo hasta que pasara lo que os acabo de contar, y Fallen Dreams se quedó en el olvido... hasta ahora.


¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué he elegido este momento para que Fallen Dreams resurja para convertirse en lo que nunca fue, en el relato de mis historias y de mi vida?
Porque desde entonces, desde que ella se fue, nunca he tenido una historia que contar.
Pero ahora tengo una.
La historia de aquellos que están a tu lado. La historia de la gente con la que me siento tan bien. La historia de aquellos que me alegran el día a día con cualquier bobada.


Y nuestra historia.
La historia que empezó el día antes de su cumpleaños. La historia de la persona que ha despertado en mí las ganas de volver a intentarlo, de volver a sentir mi corazón latir.


Porque no hay nada como los amigos, es cierto.
Porque no hay nada como los ratos que pasas con ellos, es cierto.


Pero tampoco hay nada como alguien capaz de despertar un brillo dormido en tus ojos cuando te habla, alguien capaz de, en menos de una semana, echarla de menos mientras duermes.
Porque tú, más que nadie, has hecho resurgir en mí las ganas de vivir una vida más allá de lo que ya tengo.


Una vida de la que tú ya formas parte.
Escribo esto el 14 de febrero porque, más allá de que sea San Valentín o no, algunos lo llaman el día del corazón. Y tú ya estás en el mío.

viernes, 11 de junio de 2010

Nazgûl

El primer RC que sale a la luz en Fallen Dreams... Basado en El Señor de los Anillos, en el momento en que Sauron envía a los Nueve Nazgül a la Comarca a por el Anillo Único, una visión narrada desde la mente de uno de los Nueve. Espero que os guste *-*






Cabalga, cabalga, cabalga. Mi bestia de negras sombras y muertos ojos. Ya queda poco y el Amo sonríe. Cabalga sin pausa y sirve a la voluntad del Señor Oscuro. Soporta el peso del terror de mi alma y llévame hasta el sitio donde desenvainaré mi espada una vez más. Donde desgarraré la carne y romperé el hueso. Llévame hasta el mediano y el Anillo.
El camino es largo. La sombra se extiende a mi paso. La luz no existe en este mundo. Soy ciego pero veo. Soy sordo pero escucho. Soy mudo pero hablo. He burlado a la muerte ¿o he sido yo el engañado? Qué más da. Soy fuerte y eterno. Soy la tormenta y el huracán. Soy la muerte y la fría noche. Porto conmigo las tinieblas del mundo y el dolor de los cementerios. Soy el grito del asesinado y el terror del inocente. Soy la locura del viejo y la desesperación del niño.
Soy el nazgûl. Soy el maldito.
Cabalgo con mis hermanos. Los Nueve nos llaman. Somos los siervos. Somos los esclavos. Pero nuestras cabezas de brumas y miedo aún sostienen las coronas de antaño, coronas de oro y nácar, de marfil y diamante. Hoy sólo oxidados restos de nuestros recuerdos perdidos. Nuestra grandeza es ahora el paño negro y la noche eterna. ¿Dónde ha quedado la gloria? ¿Qué fue de la eterna dicha? ¿Y del amanecer? ¿Y de la vida?
Todo pasado. Todo perdido. Todo muerto.
Pero soy fuerte como la plaga, soy grande como la noche, soy eterno como la muerte. Y todo lo puedo si mi Amo lo quiere. No temo a la muerte porque yo soy la guadaña.
Sirvo al Anillo. Por siempre. Hasta el final. Sin elección posible.
Pero ¿desde cuándo? Mi mano desnuda, hoy gris y muerta, fría, aún nota el calor embriagador de mi regalo más preciado. Su regalo. Mi pequeño don de poder y fuerza. No recuerdo mi vida sin notar su peso en el dedo. Fui un hombre y no fui nada. Ahora soy un nazgûl… y no soy nada.
Para mí ya no hay sol, ni alegría. Pero no me faltan, no siento su llamada. No los recuerdo. ¿Existieron? No lo sé.
En mi mano porté un anillo y alcancé cimas prohibidas. Fui poderoso y fuerte. Creo que sabio y hasta puede que justo. Las imágenes del pasado se pierden en la niebla que es mi presente. A veces oigo sus gritos, quizá de llamada, quizá de terror, pero los recuerdos yacen y se pierden. No sé encontrarlos ni tampoco buscarlos.
Cabalga, cabalga, cabalga.
Otro río, otro puente. Estamos más cerca. Lo huelo, lo oigo, lo noto. Me quema la mano, me quema mi anillo. Aunque ya no lo llevo conmigo, el Señor Oscuro lo tiene, lo guarda, lo esconde. Es mi Amo. Obedezco. Me doblego ante su presencia. Pero mi mano quema.
Sin luz veo mis dedos. Los muevo ante mis ojos. Son tan blancos y tan oscuros. Una vez estuvieron vivos. Y con ellos acaricié suaves rostros, empuñé frías espadas, tomé ricos tesoros y maté a crueles enemigos.
Ahora agarran las duras riendas de un caballo que me trae de los infiernos sin sacarme de sus pozos. Creo cabalgar sobre la noche pero no soy una estrella. Soy un aullido y un grito. Soy el terror. Soy la miseria, ¡pero soy un Rey! Un rey de pura estirpe y de inmaculada gloria. Un señor de los hombres.
Necio. ¿Qué momento de estúpida debilidad es este? Un rey… Sólo hay un Rey y es oscuro y fuerte. El mundo es su corona. Y nosotros sólo somos lo que él quiere que seamos. Ahora dolor, ahora espanto. ¿Qué más nos dan las coronas que ya no portamos? ¿Qué encontraremos en los reinos que tiempo atrás perdimos? No lo pienses. No lo sueñes. No lo invoques. Lejos quedan nuestros pasados de aliento y vida.
Ahora ¡cabalga! No te detengas, su voluntad es tu fuerza, su anhelo tu impulso.
La noche avanza y tras sus pasos seguimos la senda del viento. Los jirones de su negrura nos cobijan de los vigías y en silencio alcanzamos las tierras del norte. Los susurros del bosque son los gemidos del mundo y yo me sonrío. Ingenua vida la suya de puro verdor que estalla al amanecer que yo no veo. Sólo recuerdo un momento, en mi pasada existencia de hombre mortal, en que un bosque alcanzó mi alma. O quizá sea un sueño… o un deseo prohibido.
Me detengo. No cabalgo. Mi mano, por un instante, no quema. Me pierdo en la niebla de mi alma. Pero se abre un momento y veo. Veo la luz. ¡Y veo el bosque! Extiendo mi mano ante mí tratando de alcanzar ese momento. Quisiera tanto poder tocarlo. Y quedarme en él para siempre. Es una imagen de puro gozo que por un momento se desliza por el dolor que es mi existencia. Es un recuerdo, ¡un recuerdo! Me veo como una vez fui. Mortal, pero completo. Débil, pero sublime. Quiero gritarme a mi mismo ¡no tomes el anillo, márchate, vive!
Noto el frío agitarse en mi interior. Reconozco ese momento de mi vida. Es aquel bosque y es ese día. Camino por ese paraje tranquilo y él se me acerca.
Tantas veces hemos hablado y tanto he aprendido. Y ahora me ofrece un presente, un pequeño regalo. Dice que me hará más sabio y más fuerte. Adula mi orgullo con palabras que son miel y dulzura. Y yo, alegre y confiado, extiendo mi mano. Y tomo de la suya aquel sencillo anillo…
¡No, no te condenes de nuevo! Vete de allí y salva tu alma. No aceptes el regalo del maldito, resiste sus palabras y huye… pero no me oye. No me oigo. Estoy condenado. Soy un nazgûl. Para siempre.
Mi montura relincha y se agita. El furor de sus ojos ilumina la noche. Pero sigo inmóvil. Entonces oigo su caballo a mi lado. Le miro y le veo. Es el Rey Brujo. El más grande de mis hermanos. El preferido de mi Señor. Me está mirando fijamente. Y al verle me horrorizo de lo que veo, porque en su fantasmal aspecto se refleja en lo que yo mismo me he convertido. Es un fantasma, es un espectro. Un viejo rey muerto que nunca ha entrado en su tumba pero que no puede volver a su lecho. Porta su espada y la tétrica daga.
“Cabalga”, me dice y su voz es un chillido nacido en el fondo de una cripta. “Cabalga y no sueñes”. Le miro las manos, tan espantosas como las mías, y veo que no porta su anillo. Pese a su lealtad y su entrega tampoco lo tiene. Es tan esclavo como yo, ¡o incluso más! Pues él es mayor que nosotros y más se tiene que agachar ante el Amo. Le observo de monstruo a monstruo, pues eso somos ahora, terribles monstruos. Le observo y sé que él también se agita en sus recuerdos a veces. Que incluso en su eterna noche hay destellos de un amanecer lejano que ya no volverá.
“Cabalga”, repite. Y se aleja, en silencio, en pos de mis hermanos. Hacia el norte y el Anillo. Y con él se va la imagen de mi ensueño. El bosque se sumerge en la noche y las brumas ciegan de nuevo mi alma. Soy el nazgûl, y el nazgûl no sueña. No siente. No recuerda. Sólo obedece.
La mano me quema. Otra vez. Para siempre. En la senda que recorro no hay retorno posible. Cada paso borra las huellas y sólo me queda seguir y seguir. Es la inmortalidad prometida que yo abracé con ansia y furia. Es mi regalo. Es mi condena.
Agito las riendas una vez más. Siento el dolor y la angustia. Siento mi frío y mi noche. Cabalgo hacia el norte buscando el Anillo. Donde desgarraré la carne y romperé el hueso.

Fallen Dreams Blog





¡Hola a todos!


Finalmente he decidido, cierta galleguiña sabe por qué, abrir mi propio blog para ir colgando mis RCs, historias, cuentos... lo que surja, vaya. Es la primera vez que hago algo parecido a un blog, que de hecho es lo que es. Mis relatos, pedazos de mi corazón, historias sin acabar, otras que empiezan... Quién sabe lo que puede depararle a este blog.


Sólo lo sabréis vosotros... si me leéis.


¡Hasta más ver!

~E.


 Hagamos una revolución,
Que nuestro líder sea el Sol
Y nuestro ejército sean mariposas.


Por bandera otro amanecer
Y por conquista comprender
Que hay que cambiar las espadas
Por rosas...